Formaldehído

Sustancia cancerígena e irritante, entre otras cosas.

Solo en España se utilizan anualmente cientos de miles de toneladas de esta sustancia, al margen de que también puede originarse por reacciones entre otras sustancias químicas, a consecuencia, por ejemplo, del uso de productos de la limpieza entre otras cosas. Su uso ha venido creciendo a pesar de existir alternativas, en contra de lo dispuesto por la ley.

Este compuesto volátil es  uno de los contaminantes más importantes que podemos encontrar en el aire del hogar (especialmente en dependencias mal ventiladas).

 Puede estar presente en , ser liberado desde u originarse a consecuencia de la presencia o uso en el hogar de cosas tales como tableros de fibras (que es una de las principales fuentes de emisión de esta sustancia en espacios cerrados), resinas, espumas aislantes, productos de limpieza, alfombras, relleno de colchones, tejidos anti-arrugas, ordenadores, televisores, impresoras, videoconsolas, hornos, lámparas decorativas, secadores de pelo, maderas, pegamentos (como algunos que adhieren las moquetas), papeles pintados, pinturas, barnices, lacas, antisépticos, champús, geles, cosméticos, plásticos, insecticidas, vacunas,…

Entre los síntomas más evidentes de la exposición al formaldehido figuran son irritación de los ojos, la nariz, la garganta y lagrimeo. También visión borrosa, cefalea,  náuseas,…

Muchas personas asmáticas son muy sensibles.

Hay estudios científicos que asocian el formaldehido con problemas de salud tales como: leucemias del adulto, dermatitis de contacto alérgica, cáncer nasofaríngeo, asma , autoinmunidad, fetotoxicidad, problemas menstruales, porfiria tóxica, edema pulmonar, problemas de fertilidad en mujeres, e incluso cirrosis, inmunosupresión, cáncer de laringe, cáncer de pulmón, melanoma, síndrome nefrítico o cáncer de páncreas.