Ir por partes, sin abrumarse

Como mostramos en esta web, los tóxicos son muchos y están en muchas cosas. En tantas que alguien podría tener la tentación de agobiarse y pensar que son demasiadas cosas las que habría que cambiar, tantas que , en la práctica, sería imposible o muy difícil.

Ése enfoque es falso.

Para verlo no basta más que comparar lo que pasa con los tóxicos que nos rodean con lo que sucede con los microbios.

Los microbios están también por todas partes, y pertenecen a millares de especies diferentes. Pero a nadie se le ocurriría abandonar la higiene por ello ¿no?

Pues nuestra actitud ante los tóxicos en el hogar ha de ser la misma. Los tóxicos son muchos, sí, y están por todas partes, pero podemos combatirlos de forma tan sencilla como con los microbios. Mediante la higiene. Solo que se trata de una higiene química. Higiene que es tan sencilla como seguir las explicaciones que se dan en esta web acerca de optar por alternativas que no contengan una serie de sustancias. 

A la hora de reducir la carga tóxica del hogar hay que ir por partes. Muchas veces son muchos los elementos problemáticos y, para hacer realizable el plan de descontaminación hay que entender que hay que seguir un proceso que muchas veces puede ser largo en función de los medios disponibles.

En ése proceso habrá cosas más sencillas de eliminar y otras que a lo mejor no lo serán tanto, pero sobre las que, a lo mejor, podremos adoptar algunas medidas para reducir las posibles consecuencias de la contaminación que generan.

A priori, viendo en cuantas cosas puede haber sustancias problemáticas, y cuantos tipos de ellas hay, podría parecer difícil.

Pero , al racionalizar el problema, vemos que podemos establecer una jerarquía de cuáles son los problemas más graves a solucionar o aquellos en los que tenemos más fácil actuar. Y algunos de los problemas de tóxicos más importantes en casa tienen soluciones muy rápidas, baratas y sencillas. Por ejemplo, el problema de los productos de limpieza o el de los pesticidas domésticos.