Tricloroetileno

La mayor parte del tricloroetileno es usado en las industrias del metal (como desengrasente). También se emplea en el sector de la limpieza en seco, impresión, producción de tinta de impresión y pinturas, impresión de tejidos... Es un muy relevante contaminante ambiental.

Los consumidores pueden estar expuestos a través de la utilización de tintes para madera, barnices, acabados, lubricantes, adhesivos, líquido corrector blanco, removedores de pintura y ciertos limpiadores, donde TCE se utiliza como disolvente. Aunque la mayor vía de exposición humana es la inhalación, la ingestión de agua contaminada puede ser importante en algunas ocasiones y lugares.

Existen estudios científicos que han asociado esta sustancia a problemas sanitarios tales como: lesión hepatocelular aguda, necrosis tubular aguda, arritmias, anticuerpos de autoinmunidad, malformaciones congénitas cardíacas, leucemias infantiles, cirrosis, deterioro cognitivo, retraso en el desarrollo, disminución de la coordinación, fetotoxicidad, pérdida de audición, cáncer de hígado, linfoma no Hodgkin, trastornos psiquiátricos, cáncer de riñón), esclerodermia, neuropatía del trigémino... Y también trastorno de déficit de atención e hiperactividad, leucemias de adulto, cáncer cerebral, cáncer de mama, cáncer cervical, malformaciones genito-urinarias, linfoma de Hodgkin, inmunosupresión, bajo peso al nacer , cáncer de pulmón,  mieloma múltiple, síndrome nefrótico, defectos del tubo neural , labio leporino, cáncer de páncreas, pancreatitis, neuropatía periférica, cáncer de próstata, lupus eritematoso sistémico, cáncer de testículos...

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