Situación internacional del Bisfenol-A: Unión Europea

Actualmente, ante los nuevos informes científicos disponibles, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) , que hasta ahora había considerado “segura” la exposición a niveles bajos de Bisfenol A, está reevaluando la clasificación de riesgo de la sustancia.

Países como Francia o Dinamarca están en vanguardia, habiéndose adelantado varias veces a las medidas que posteriormente hubo de adoptar la Comisión Europea.

Primero pasó con la prohibición del Bisfenol A en los biberones infantiles y más recientemente ha sucedido en Francia con la prohibición más amplia de la sustancia en todo tipo de materiales en contacto con alimentos, medida que se espera que acabe extendiéndose a toda la UE.

En la UE se ha venido permitiendo hasta ahora el empleo del Bisfenol A para su uso en materiales en contacto con alimentos. Fue en el año 2006 cuando la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) estableció una Ingesta Tolerable Diaria (Tolerable Daily Intake: TDI) de 0.05 mg por cada kilogramo de peso corporal. Tal enfoque sigue presente, por ejemplo, en la Regulación con fecha 10/2011/UE.

Sin embargo, ya desde el primer momento en que se establecieron tales dosis de referencia, las más diversas instituciones científicas y los gobiernos de varios países cuestionaron que ése nivel tolerado de exposición sirviese para proteger adecuadamente la salud humana. Y ése convencimiento no ha hecho más que crecer de año en año a medida que aumentaba la evidencia científica existente.

Por ello se ha venido pidiendo reiteradamente a la EFSA que revise su opinión a fin de asegurar realmente la protección de la salud pública frente a los riesgos inherentes a la exposición al Bisfenol A.

De hecho, algunos países de la Unión Europea, como es el caso de Dinamarca y Francia, se han distanciado de la complacencia de la EFSA y han establecido medidas unilaterales a fin de otorgar una mayor protección para la salud de su población, aplicando el Principio de Precaución1.

En aplicación del Principio de Precaución Francia2 y Dinamarca prohibieron el Bisfenol A en las botellas destinadas a biberones infantiles en 2010.

Ya antes, en 2007, Noruega había lanzado una iniciativa tendente a restringir el contenido de Bisfenol A en los productos de consumo a un 0.0025% de su peso3.

Posteriormente, la Comisión Europea, de modo semejante a lo sucedido en Canadá , adoptó la Directiva 2011/8/UE , que prohibía el uso del Bisfenol A en las botellas para uso infantil4.

La actuación de la EFSA mientras estos hechos tenían lugar ha podido suponer un cuestionamiento importante de la capacidad de este organismo para adoptar a tiempo medidas que protejan la salud de los consumidores frente a posibles amenazas alimentarias como la del Bisfenol A.

Poco después de que la EFSA publicase un dictamen en el que se afirmaba que el Bisfenol A no representaba un riesgo a los niveles a los que la sustancia es medida en el cuerpo humano, Canadá clasificó la sustancia dentro de la lista de compuestos preocupantes. Dinamarca censuró además en 2010 el retraso de la EFSA en evaluar el BPA5. Este país y Francia, como hemos apuntado, lo prohibieron en biberones antes de que lo hiciese la CE.

El último capítulo en el que autoridades nacionales han adelantado a la EFSA en la adopción de medidas, y en el que se espera que suceda lo mismo que en anteriores ocasiones, es precisamente en el que ahora nos encontramos y que tiene que ver con la prohibición de la sustancia en todos los materiales que puedan estar en contacto con alimentos.

En septiembre de 2011 la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria, de la Alimentación y el Ambiente de Francia (L’Agence Nationale de Sécurité Sanitaire de l’Alimentation, de l’Environnement et du Travail: ANSES ) publicó dos informes sobre el Bisfenol A.

Uno de ellos versa sobre los usos del Bisfenol A y otro sobre los efectos que esta sustancia puede tener sobre la salud a niveles muy bajos de concentración, más bajos que los niveles que la EFSA considera “seguros”.

En atención a las conclusiones de este importante informe oficial sobre los efectos sanitarios del Bisfenol A (“Effets sanitaires du bisphénol A”) la agencia francesa entendió que una serie de efectos se consideraban probados en animales y que se sospechaba que otros o los mismos, según los casos, pudiesen ser causados en personas, a niveles más bajos que los actuales niveles de referencia establecidos por la EFSA.

La gran cantidad de estudios científicos en los que se basó un amplio grupo de expertos para elaborar este informe, llevó a la recomendación de que se adopten medidas más severas para proteger de la exposición a esta sustancia especialmente a sectores más vulnerables como los bebés, los niños, las mujeres embarazadas y las que estén dando de mamar.

Ya antes de producirse el informe francés, se había producido otro con conclusiones semejantes encargado por el Gobierno de Dinamarca al Instituto Nacional de Alimentos, Universidad Técnica de Dinamarca (DTU Fødevareinstituttet . Danmarks Tekniske Universitet).

Basándose en ésa evaluación el gobierno danés decidió aplicar el principio de precaución y prohibió el Bisfenol A en materiales en contacto con alimentos que están específicamente dirigidos a los niños de 0-3 años de edad (biberones, tupper y envases para alimentos para bebés). Una de las cosas que más inquietaron a las autoridades danesas eran los estudios que mostraban que niveles muy bajos de Bisfenol A podían perjudicar la capacidad de aprendizaje de las ratas recién nacidas, ante el temor de que ésos efectos pudiesen darse también en los niños6.

El panel CEF7 de la EFSA ante datos como los del informe de ANSES expresó que necesitaba más tiempo para revisar en profundidad los nuevos estudios. Por ello, en febrero de 2012 el Panel del CEF decidió llevar a cabo una re-evaluación completa de los riesgos que para la salud humana pudiesen verse asociados a la exposición alimentaria y no alimentaria al Bisfenol A.

Para ésa reevaluación, la EFSA ha dicho que revisará toda la información disponible y los estudios científicos publicados desde 2006, intentando evaluar la trascendencia de los numerosos estudios que muestran efectos del Bisfenol A a niveles bajos de concentración en animales de laboratorio y su posible significación para la salud humana. La intención que se tiene es que en mayo de 2013 se haga pública la nueva opinión de la EFSA.

La verdad es la que la EFSA, cuyas posiciones han venido contentando más a las empresas que tienen intereses económicos en la comercialización de productos con Bisfenol A, que a la comunidad científica que trata de velar por la salud de los ciudadanos, le está resultando más difícil sostener su pretensión de que sean “seguros” los niveles bajos de Bisfenol A a los que nos estamos exponiendo cotidianamente tantas personas. Sobre todo tras la reciente decisión de Francia.

En diciembre de 2012 la Asamblea Nacional Francesa decidió, por una práctica unanimidad, que definitivamente se eliminase en enero de 2013 el Bisfenol A de los productos alimentarios para niños de 0 a 3 años y en enero de 2015 para todos los demás productos alimentarios en general, para cualquier edad (obligando a que, hasta entonces, los productos que lo contengan porten etiquetas bien claras que adviertan de los riesgos).

La situación descrita muestra que en la UE el Bisfenol A es una sustancia que está tendiendo progresivamente a ser prohibida cada vez para más usos. Cuantos más estudios se hacen más crece la evidencia acerca de sus riesgos. Cada vez más agencias y gobiernos se están sumando al requerimiento de más restricciones en el uso de la sustancia.

La Ministra de Medio Ambiente de Suecia, Lena Ek, se mostró hace poco favorable a la “prohibición total” del Bisfenol A, sobre la base de que “para una sustancia con propiedades de alteración endocrina, no es posible definir un límite inferior por debajo del cual es posible excluir daño”8.

Un informe de la Agencia Federal Ambiental de Alemania (Umweltbundesamt), establece la posición de que existen bastantes motivos para la preocupación, recomendando “que el contenido de Bisfenol A de los productos sea más restringido y que , en adición, pedirá a los fabricantes, importadores y usuarios del Bisfenol A que usen sustancias alternativas que representen menos riesgo para la salud humana y el medio ambiente en todas las áreas de uso que contribuyan especialmente a la exposición”9.