Todos tenemos Bisfenol A en nuestro cuerpo

Los estudios realizados confirman que el Bisfenol A es en la actualidad un contaminante prácticamente universal en los cuerpos de los occidentales. La práctica totalidad de nosotros, tal y como muestran los análisis realizados en países como los de la UE o en EE.UU. así lo muestran20. En España, por ejemplo, el Bisfenol A y sus derivados, han sido medidos de forma generalizada en sectores poblacionales como niños o mujeres21.

A pesar de ser una sustancia no especialmente persistente en el organismo, su presencia en tantos productos de la vida cotidiana, hace que estemos expuestos a ella de continuo, lo que acentúa los riesgos.

Además, diferentes datos muestran que la concentración de la sustancia en el cuerpo humano ha ido creciendo con los años. Así , por ejemplo, los datos de la Encuesta del Examen Nacional de Salud y Nutrición (National Health and Nutrition Examination Survey – NHANES) que realiza periódicamente los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Dissease Control and Prevention -CDCs) de los Estados Unidos, reflejan que el nivel medio de concentración del bisfenol A en orina medidos en una muestra representativa de población general americana se había más que duplicado entre la encuesta NHANES III (1988-1994) y el NHANES 2003-2004 desde una media de 1.3 μg/L hasta 2.7 µg/L (y el percentil del 95, se había triplicado desde 5.2 µg/L hasta 15.9 µg/L)22. Se estima que la media de concentración del Bisfenol A en la población de Europa, Estados Unidos y Japón es de entre 1 y 2 µg/L en orina.

El Bisfenol A ha sido detectado en personas de todas las edades23, desde fetos a ancianos, y en los más diversos órganos (cordones umbilicales, placenta, sangre, fluidos del folículo ovárico, líquido amniótico24,…). Y preocupan hechos como que haya sido detectado en muy notables concentraciones en el entorno intrauterino25, sabiendo que los efectos pueden ser mayores precisamente en etapas críticas del desarrollo.

“Particularmente preocupante” para los científicos26 es que “en muchos estudios se hayan medido niveles relativamente altos de bisfenol A en la sangre del cordón umbilical, así como en la sangre de mujeres embarazadas, y en el líquido amniótico fetal durante periodos del desarrollo en los que puede existir la mayor sensibilidad al bisfenol A. Varios estudios que examinaban los niveles de bisfenol A en la sangre de embarazadas, en la del cordón umbilical y en el plasma fetal mostraban que el bisfenol A atraviesa la barrera placentaria. En uno de ésos estudios27 el serum materno humano mostraba una media de 1.4 –2.4 ng/ml de bisfenol A, mientras que el fluido amniótico del feto de 15 a 18 semanas tenía niveles más altos, de 8.3 ng/ml de media”.