Jornadas
4 y 5 JUNIO 2026

TÓXICOS
en los ALIMENTOS

Jornadas
4 y 5 JUNIO 2026

PROTEJAMOS NUESTRA SALUD

Hogar Sin Tóxicos, tiene el placer de invitarle a unas JORNADAS EXCLUSIVAS, online y de carácter gratuito, en la que podrá conocer en mayor profundidad los riesgos que conllevan para la salud humana y ambiental los tóxicos en los alimentos, de la mano de ponentes expertos en esta temática.

Cuándo: 4 y 5 de junio de 2026, desde las 10:00 de la mañana (hora de España)

Si reside en otro lugar haga click aquí para ver la correspondencia horaria.

Cómo: Es un evento online. Recibirá un enlace para poder ver las ponencias.

Precio: Evento gratuito.

PONENTES

Médico. Prof. Emérito Univ. Granada.
Médico. Catedrático Emérito Universidad de Granada
Coordinador GEMASEEN (Grupo de Endocrinología y Medioambiente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, SEEN). Instituto de Investigación Biosanitaria ibs.GRANADA. CIBERESP. ALIMENTTA. 18071 Granada. ESPAÑA

La vía digestiva se presenta como la forma de entrada más común y más importante cuando se trata de exposición humana a contaminantes que afectan a la regulación hormonal y que conocemos como disruptores endocrinos (DE). Desde residuos de pesticidas empleados en la producción agraria convencional, hasta componentes de los plásticos usados en el envasado y preparación de los alimentos, pasando por la presencia de metales pesados en el pescado y contaminantes en el agua de bebida, todos convergen en tu mesa y te expone de forma inadvertida a DE. El efecto combinado (cóctel) de los DE se asocia con problemas hormonales vinculados a enfermedades comunes que reconocemos como propias de la modernidad: Diabetes, obesidad, problemas tiroideos, infertilidad, retraso intrauterino del crecimiento, desarrollo neuroconductual, pubertad precoz y cáncer en órganos dependientes de las hormonas. Toda recomendación para evitar la exposición a DE será bienvenida.

Profesora de Investigación y Directora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) del CSIC

Se presentarán las posibles fuentes de contaminación de los alimentos, que puede ser causada por: (i) la contaminación ambiental, (ii) el procesado de los alimentos, y (iii) el empaquetado de los mismos. Se clasificarán los principales contaminantes presentes en el medio, así como aquellos relacionados con los envases de plástico. Finalmente, se evaluará la exposición humana a diversos compuestos por la ingestión de alimentos, y se identificarán aquellos que pueden causar un riesgo para la salud humana.

Doctor en Epidemiología y Salud Pública. Profesor Titular en el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Granada. Investigador adscrito al Instituto de Investigación Biosanitaria ibs.GRANADA y al CIBER de Epidemiología y Salud Pública. Especialista en epidemiología ambiental, con más de 20 años de experiencia en el estudio del impacto de la exposición a contaminantes ambientales sobre la salud humana. Ha coordinado y participado en numerosos proyectos nacionales e internacionales, y forma parte de distintos paneles de expertos en salud ambiental.

Los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs) son sustancias químicas de origen antropogénico ampliamente presentes en el medio ambiente. Algunas se utilizaron durante décadas y persisten aún hoy, mientras que otras continúan en uso. Aunque muchos COPs han sido prohibidos, la exposición humana sigue siendo generalizada debido a su elevada resistencia a la degradación y a su capacidad de bioacumulación, siendo la dieta la principal vía de exposición. En esta ponencia se presentan resultados generados por nuestro grupo de investigación, junto con la evidencia acumulada en las últimas dos décadas, que muestran que la exposición a COPs continúa siendo un problema relevante de salud pública. Asimismo, se abordarán estrategias prácticas para reducir dicha exposición a nivel individual y poblacional.

Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid, con formación en el Hospital Gregorio Marañón (Cum Laude). Pediatra, neonatóloga, estomatóloga, especialista en adicciones (Minnesota Model, EE. UU.) y referente internacional en Medicina Ambiental. Presidenta de la Fundación Alborada, desde donde impulsa la divulgación y el tratamiento en este ámbito. Presidenta de la IAEM (International Academy of Environmental Medicine) y colaboradora de la AAEM. Codirectora de la Cátedra Extraordinaria de Patología Medioambiental de la Universidad Complutense de Madrid. Investigadora y autora de numerosas publicaciones, además de organizadora del Congreso Internacional de Medicina Ambiental.

La charla se centrará en un enfoque clínico y práctico de la alimentación sin tóxicos en la consulta diaria. Se abordará cómo la recomendación de alimentos ecológicos produce mejoras significativas en los síntomas de los pacientes. Más allá de describir los tóxicos, se destacará su impacto real en patologías actuales como la disbiosis intestinal o el SIBO. Se cuestionará el abordaje habitual basado en suplementos sin tratar la causa de fondo. La eliminación de tóxicos alimentarios se presentará como una intervención clave para evitar recaídas y cronificación. En este sentido, la alimentación ecológica se plantea como una herramienta terapéutica fundamental.

Premio Global 500 de la Organización de las Naciones Unidas y Premio Nacional de Medio Ambiente, entre otros galardones, es un conocido periodista ambiental que ha trabajado a lo largo de varias décadas en relevantes medios de comunicación nacionales (prensa, radio y televisión), siendo además autor de varios libros sobre contaminación química y salud. Una problemática, esta última, con la que –basándose siempre en la comunidad científica– está especialmente comprometido, en la búsqueda de una necesaria concienciación social sin la que no es posible la prevención. Es, además, responsable de la iniciativa Hogar sin Tóxicos

La alimentación es la principal vía de exposición humana a multitud de sustancias tóxicas preocupantes que pueden poner en riesgo nuestra salud, según alerta la comunidad científica, y solo si tenemos los conocimientos e información necesarios podremos reducir esa carga tóxica. La preocupación por tener una dieta más saludable debe tener en cuenta la posible presencia de una serie de tóxicos químicos en algunos alimentos. Sustancias como residuos de pesticidas, metales pesados, contaminantes ambientales persistentes (como PFAS, PCBS, retardantes de llama, dioxinas, etc.), los tóxicos presentes en plásticos y en otros materiales en contacto con la comida, así como algunos aditivos y contaminantes del agua.

Director ejecutivo de PAN Europe

Las manzanas tienen una imagen de alimento saludable. Cada país, cada región tiene sus variedades propias y están muy integradas en la gastronomía europea. En las últimas décadas, el cultivo de manzanas se ha industrializado de manera exponencial, la diversidad de variedades se ha reducido y el uso de agroquímicos ha aumentado a la vez. En esta presentación, PAN Europe compartirá los resultados de una investigación que llevó a cabo en 13 países europeos, para analizar los residuos de plaguicidas en las manzanas europeas. Además, compartiremos consejos para protegerse de esta exposición tóxica.

Ingeniera agrónoma. Presidenta de la Asociación Vida Sana.

En un mundo donde encontramos contaminantes hasta en el agua de lluvia, la mejor alternativa para evitar los tóxicos en nuestra alimentación es optar por los alimentos ecológicos. Son los únicos respaldados por un reglamento europeo y sometidos a control para reducir al máximo posible la presencia de sustancias como pesticidas, antibióticos o aditivos alimentarios.

Coordinadora del grupo de tóxicos de Ecologistas en Acción

Cuando el 70% de la fruta que consume la población está contaminada por plaguicidas, entre los que hay disruptores endocrinos y otras sustancias que pueden causar daño a pequeñas dosis, y se detectan 14 plaguicidas diferentes en una sola muestra de uva, queda claro que la administración está fallando en su obligación de proteger la salud de la población y de los ecosistemas.

¿POR QUÉ ESTE EVENTO?

La alimentación tiene un papel relevante en la salud de la población. Sin embargo, a la hora de dar consejos sobre lo que debe ser una dieta saludable no es infrecuente que se omita o no se preste la debida atención a un factor que puede ser importante. En particular, al hecho de que actualmente la alimentación puede ser una importante vía de exposición humana a algunas sustancias tóxicas.

Unos contaminantes químicos que preocupan mucho a la comunidad científica por haber sido vinculados, con mayor o menor peso de la evidencia, según los casos, a posibles efectos adversos sobre la salud.

Si prestamos atención al nivel de conocimientos que hoy tiene la ciencia académica sobre el particular, parece claro que nos encontramos ante un factor relevante que debe ser tenido en cuenta cuando se busca tener una alimentación lo más sana posible. Una alimentación que pueda ayudar a prevenir algunos eventuales problemas de salud.

La información es un elemento fundamental para la prevención. Por ello es importante concienciar a las personas sobre aspectos tales como qué sustancias tóxicas pueden estar presentes en los alimentos, así como hasta qué punto ello, y en qué grado, puede o no representar un riesgo sanitario de un tipo u otro. 

También, por supuesto, es importante ofrecer a las personas algunas posibles formas de reducir su exposición a tales contaminantes. Todo a fin de que, ante el nivel de incertidumbre que en ocasiones puede existir acerca de los riesgos, y basándose siempre en un conocimiento, puedan optar por una inteligente aplicación de un principio de precaución. Ese es el objetivo de las Jornadas online Tóxicos en los Alimentos (protejamos nuestra salud).

Pretendemos ayudar a subsanar, al menos ante el público que alcancemos, que esperamos que sea nutrido como en otros eventos que hemos organizado con anterioridad, la insuficiente información sobre este tema que hoy tiene un porcentaje notable de la población. 

Aportando para ello una información que ha de ser, a la vez, comprensible y rigurosa, con la participación de relevantes expertos. Porque solo con los conocimientos e información necesarios se podrá actuar para reducir al menos una parte de esa carga tóxica y para reclamar que las autoridades y las empresas adopten las pertinentes medidas.

NUESTRA EXPOSICIÓN COTIDIANA A CONTAMINANTES

SUSTANCIAS QUÍMICAS PRESENTES EN ALIMENTOS, PLÁSTICOS O AGUA FORMAN PARTE DE LA CADENA ALIMENTARIA MODERNA

En estas jornadas online se aportarán datos rigurosos sobre sustancias preocupantes que muy frecuentemente pueden ser detectadas en los alimentos. 

Compuestos químicos que van desde los residuos de pesticidas sintéticos que pueden estar presentes en frutas y verduras convencionales a múltiples contaminantes ambientales persistentes que pueden concentrarse en algunos alimentos de origen animal (como PCBs, retardantes de llama, dioxinas, etc.), pasando por los tóxicos presentes en plásticos y en otros materiales que se ponen en contacto con alimentos, sin olvidar tampoco, por ejemplo, problemáticas como la de algunos aditivos o el de la presencia de determinados contaminantes del agua.

Son sustancias que pueden integrarse en la cadena alimentaria moderna, infiltrándose en algún caso incluso en algunos productos alimentarios que, en principio, suelen considerarse saludables atendiendo a otro tipo de criterios. 

Unos productos que, desde luego, serían más saludables aún si además de tener una serie de características nutricionales no contuviesen el indeseable añadido de algunos contaminantes que han venido a entrar en escena especialmente en las últimas décadas, algunos de los cuales se han ido haciendo prácticamente omnipresentes. Porque es un hecho que muchos alimentos de hoy no tienen solo una serie de componentes naturales como los que podrían tener los de hace 100 o 200 años, sino que han venido añadiéndose, en mayor o menor grado, y aunque sea a bajas concentraciones, otras sustancias.

POSIBLES EFECTOS SOBRE LA SALUD

LA CIENCIA INVESTIGA CÓMO CIERTOS CONTAMINANTES PUEDEN AFECTAR AL METABOLISMO, LA MICROBIOTA O EL EQUILIBRIO HORMONAL

La ciencia ha enumerando los más diversos posibles efectos adversos sobre la salud a los que estos contaminantes han sido asociados, con mayor o menor peso de la evidencia. Desde incrementos de riesgo de padecer algunos tipos de cáncer a la infertilidad o subfertilidad, pasando por alteraciones en el desarrollo neurológico infantil, daños en la microbiota, problemas metabólicos, diabetes, obesidad, disfunción inmunitaria, problemas cardiovasculares, etc. 

Preocupando mucho, por ejemplo, efectos como los de alteración hormonal o disrupción endocrina que podrían generarse a muy bajas concentraciones, incluso inferiores muchas veces a las concentraciones legales que oficialmente se tienen como “seguras”.

Los participantes en estas jornadas a las que se le invita, abordarán algunos de estos y otros aspectos vinculados con el riesgo químico que representa la contaminación química alimentaria. 

A la jornada están invitados a participar científicos, organizaciones de la sociedad civil que han trabajado en el tema y algún responsable político. Le animamos a unirse, entendiendo que podrá recibir información muy valiosa y útil sobre este tema tan importante.

Agradeciendo de antemano su participación, le saluda:

EL PROBLEMA

LOS TÓXICOS ALIMENTARIOS PODRÍAN AFECTAR A NUESTRA SALUD EN MAYOR O MENOR GRADO

La exposición química es generalizada: Muchas sustancias tóxicas ya están presentes en la población general

Las investigaciones realizadas en diferentes países muestran que en el cuerpo de virtualmente todas las personas de los países occidentales puede haber presencia de muchas sustancias químicas tóxicas diferentes [1] una parte de las cuales puede llegar al cuerpo través de la alimentación. De hecho, para algunos de los grupos de sustancias tóxicas que más preocupan a la comunidad científica, la alimentación es considerada la principal vía de exposición humana en la población general.

El impacto sanitario y económico preocupa a la comunidad científica. Diferentes informes alertan sobre posibles efectos adversos asociados a contaminantes alimentarios

En un reciente informe [2] se estimaba en cientos de millones de euros anuales el coste sanitario global que podría atribuirse a tan solo a 4 grupos de tóxicos ligados a los alimentos (en concreto, pesticidas, PFAS, ftalatos y bisfenoles). Los científicos apuntaban en el documento que esos cuatro grupos de sustancias “representan una amenaza oculta para la salud, las economías y los ecosistemas mundiales”. Otros informes, como por ejemplo los realizados en su día por la Endocrine Society [3], han venido alertando sobre los importantes efectos adversos que pueden estar asociados a ciertos contaminantes que, como algunos pesticidas, pueden estar presentes en los alimentos.

Muchos contaminantes alimentarios, como sucede con aquellos que pueden alterar el equilibrio hormonal del organismo (disruptores endocrinos) han sido asociadas a posibles efectos negativos sobre la salud a muy bajas concentraciones. Concentraciones semejantes a aquellas a las que de hecho ya están presentes en el cuerpo de millones de personas

Disruptores endocrinos y exposición a bajas dosis: Algunas sustancias podrían actuar incluso en concentraciones muy bajas

La comunidad científica académica advierte que una parte del crecimiento de incidencia de algunos importantes problemas de salud puede deberse, en mayor o menor grado, y a veces en combinación con otros factores, a la exposición cotidiana a contaminantes químicos. Con frecuencia, a niveles de concentración que tradicionalmente han sido considerados “bajos”. Un ejemplo es lo que sucede con centenares de sustancias que tienen capacidad de alterar el equilibrio hormonal del organismo (disruptores endocrinos) que, según informes publicados por la Organización Mundial de la Salud [4], podrían jugar un papel importante en la creciente carga de algunos problemas endocrinos, preocupando singularmente la exposición en las primeras etapas de la vida, como sucede durante el embarazo o la infancia.

Principales fuentes de exposición alimentaria: Pesticidas, contaminantes persistentes, PFAS y materiales en contacto con alimentos

En estas jornadas online se abordarán, entre otros, varios escenarios de exposición humana que pueden merecer especial atención, como el asociado a los residuos de pesticidas sintéticos –insecticidas, fungicidas, herbicidas, etc.- presentes en frutas y verduras convencionales y de los cuales hay centenares de principios activos autorizados para su empleo sobre los cultivos de la Unión Europea. La principal vía de exposición a estos contaminantes en la población general es, precisamente, la alimentación convencional, no ecológica.

También son importantes los contaminantes persistentes (COPs) como, entre otros, los PCBs, retardantes de llama o dioxinas, que contaminan el medio ambiente y que finalmente pueden acabar integrándose en la cadena alimentaria, concentrándose singularmente en ciertas grasas animales. Diferentes investigaciones señalan que más del 90% de los que llegan al cuerpo humano lo hacen a través de la alimentación. Aunque ingresen en el cuerpo a bajas concentraciones, estas pueden ir incrementándose poco a poco en el organismo.

Hay contaminantes que preocupan de manera especial, como es el caso, por ejemplo, de los PFAS (compuestos perfluorados y polifluorados) que, como muestran los informes de la Iniciativa Europea de Biomonitorización Humana (HBM4EU) llegan a la población general principalmente “a través de los alimentos y el consumo de agua potable contaminada [5]“.

La contaminación del pescado (más allá del conocido problema del mercurio) también será abordada, así como los contaminantes que, a bajas concentraciones, pueden migrar desde ciertos materiales en contacto con alimentos -como plásticos, latas, antiadherentes, etc. ). Una base de datos científica revelaba que, globalmente, existen miles de sustancias que pueden emplearse para producir materiales que podrían estar en contacto con alimentos. De esas sustancias identificadas, centenares podrían tener propiedades peligrosas y los investigadores las consideraban prioritarias para una evaluación más profunda y/o para su sustituirlas por otras más seguras. Un ejemplo de la problemática es lo acaecido en relación al bisfenol A, sobre el que solo muy recientemente las autoridades europeas decidieron adoptan medidas de cierto calado. La normativa de la UE sobre materiales en contacto con alimentos lleva más de 20 años sin ser debidamente actualizada y requeriría muchas mejoras para proteger adecuadamente la salud de los ciudadanos. Otros aspectos a abordar en las jornadas serán algunos aditivos alimentarios o ciertas sustancias tóxicas que pueden estar presentes en el agua que usa para beber o cocinar. Se hablará de sustancias como estas y otras, así como de las diferentes formas en las que se puede reducir la exposición.

PATROCINADOR PRINCIPAL

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PARA SABER MÁS

Cómo comer sano en un mundo tóxico