Benceno

Sustancia de gran utilización, sobre todo como intermedio para fabricar otras sustancias químicas como el etilbenceno (precursor de estireno, que se utiliza para hacer polímeros y plásticos), el cumeno (que se convierte en fenol para resinas y adhesivos) y el ciclohexano (que se utiliza en la fabricación de nylon). El benceno también sirve para fabricar algunas gomas, lubricantes, tinturas, detergentes, pesticidas,…  Y ha sido usado como aditivo en la gasolina.

El benceno es uno de los contaminantes relevantes en ambientes interiores. Puede proceder de los materiales utilizados en la construcción, remodelación y decoración. Así, por ejemplo pueden liberarlo algunos materiales de decoración y materiales poliméricos tales como vinilo, PVC y pisos de goma, así como alfombras de nylon y moquetas con sustrato de SBR-látex (látex estireno-butadieno), también los muebles de aglomerado, el contrachapado, la fibra de vidrio, adhesivos para pisos, pinturas, revestimientos de madera, calafateo y removedor de pintura. Obviamente con tasas más altas de emisión en edificios nuevos o recién remodelados. También lo pueden emitir el incienso, pegamentos, cera para muebles, detergentes, productos de limpieza, disolventes, lacas, pesticidas, ... Puede ser también un contaminante del agua. Y subir desde garajes a las casas. El uso de combustibles (en estufas, por ejemplo) puede incrementar mucho su presencia. Incluso el humo del tabaco contiene pequeñas cantidades.

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Representación del Benceno

Hay estudios científicos que asocian la exposición al benceno, al menos con los siguientes problemas de salud: leucemia aguda no linfocítica, anemia, anemia aplásica, supresión del sistema inmune,  pre-leucemia y trombocitopenia. También con arritmias, anticuerpos de autoinmunidad, pérdida de audición, desórdenes de la menstruación,  parto prematuro, cáncer renal o esclerodermia. E incluso algunas investigaciones asocian la sustancia con leucemia linfocítica aguda, asma irritante,  cáncer de huesos (sarcoma de Ewing), cáncer cerebral en adultos, cáncer de mama, malformaciones cardiacas congénitas, leucemia linfocítica crónica , cáncer de vesícula, cáncer hepático, cáncer de pulmón, mieloma múltiple, cáncer nasofaríngeo, defectos del tubo neural (como espina bífida), linfoma no Hogkiniano o neuropatía periférica.

Exposiciones a niveles más o menos altos pueden hacer que se muestren síntomas como excitación, problemas del habla, dolor de cabeza, mareos, insomnio, náuseas, parestesias en manos y pies, fatiga, desmayos,…