Mercurio

A lo largo del tiempo este metal pesado ha sido empleado en cosas tales como baterías,  amalgamas dentales, plaguicidas, barómetros, termómetros, desinfectantes, luminotecnia, e incluso como parte integrante de la composición de vacunas.

mercurio en el pescadoCompuestos de fenilmercurio se han utilizado en la producción de revestimientos, adhesivos, sellantes y elastómeros de poliuretano. Algunos de ésos usos han sido prohibidos o limitados. Otros persisten. No obstante, parece que la mayor exposición humana a esta sustancia, en la peligrosa forma de metil-mercurio, se da a través de la contaminación de la cadena alimentaria, sobre todo del pescado. Su presencia en los peces tiene su origen en la contaminación ambiental, por emisiones y vertidos desde instalaciones tales como centrales térmicas de carbón o determinadas industrias (industria cloro alcalí que utiliza celdas de mercurio). Otra fuente de emisiones de mercurio pueden ser las plantas incineradoras de residuos.

La Unión Europea ha adoptó en 2005 una estrategia para reducir el problema ambiental y sanitario del mercurio, que ha tenido algunas consecuencias positivas como las restricciones a la venta de aparatos de medición con mercurio, entre otras. También se ha intentado que algunas industrias reduzcan sus emisiones.

A pesar de las medidas emprendidas para eliminar o reducir la presencia de este metal pesado, sigue siendo un serio problema su exposición a través de la alimentación e incluso persisten algunos productos en los hogares que pueden contenerlo.

Puede estar en objetos antigüos, en viejos termómetros, en algunos pigmentos y pinturas viejas, electrodomésticos, detectores de llama, interruptores, pilas botón… También en cosas como bombillas de bajo consumo que pueden liberarlo al romperse.

Aunque en muchos países estén prohibidos, y más con la globalización mercantil, no es raro que puedan encontrarse en el mercado productos que lo contengan, por ejemplo, ciertos blanqueadores de la piel.

No obstante, la principal preocupación en cuanto a la exposición al mercurio es la que procede de la contaminación del pescado (especies como el atún o el pez espada, por ejemplo). Singularmente en países como España, en cuyos habitantes se han medido muy altas concentraciones de este metal pesado. Y preocupan especialmente los efectos que la exposición al mercurio durante el embarazo pueda tener sobre el desarrollo neurológico de los niños (cognitivos, memoria, verbalización...)

Las investigaciones científicas han asociado el mercurio a problemas sanitarios como:  necrosis tubular aguda, problemas de comportamiento, bronquitis aguda, parálisis cerebral, deterioro cognitivo (incluye problemas de aprendizaje, problemas de memoria y disminución de la capacidad de atención) / Retraso Mental / Retraso en el desarrollo, dermatitis de contacto, disminución en la coordinación, pérdida de audición, enfermedad de Minamata, neuropatía periférica, neumonitis (hipersensibilidad), trastornos psiquiátricos (desorientación, alucinaciones, psicosis, delirios, paranoias, ansiedad / depresión, labilidad emocional, cambios de humor, euforia), convulsiones, y espasticidad. También bastante buena evidencia de poder contribuir a cosas como: alteración de la proporción de sexos, anemia (incluyendo anemia hemolítica), anemia aplásica, anticuerpos de autoinmunidad, enfermedad renal crónica, malformaciones congénitas , enfermedad coronaria arterial , enfermedad vascular periférica, aterosclerosis, disminución de la visión (incluye la ceguera, la retinopatía, neuropatía óptica), retraso en el crecimiento, fetotoxicidad (abortos , muertes fetales), glomerulonefritis, inmunosupresión, bajo peso al nacer, trastornos menstruales (sangrado anormal, ciclos cortos, largos ciclos, ciclos irregulares, períodos menstruales dolorosos), defectos del tubo neural / malformaciones del SNC, neumonía, y edema pulmonar. Por último también hay algunos estudios que lo han asociado a: enfermedad de Lou Gehrig, tumor cerebral, disfunción eréctil, alteraciones hormonales , hipertensión, infarto de miocardio, síndrome nefrótico, neurostenia, fibrosis pulmonar, reducción de la fertilidad  en la mujer u el hombre, cáncer de riñón, esclerodermia y trastornos tiroideos (como el hipotiroidismo).

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