La OMS y otras entidades científicas advierten sobre el peso de los disruptores endocrinos en el crecimiento de incidencia de importantes enfermedades

En 2012, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) y la Organización Mundial de la Salud (WHO) en colaboración con prestigiosos expertos internacionales elaboraron un documento sobre los disruptores endocrinos109 en el que se pasaba revista a los efectos de estas sustancias sobre los seres humanos y la fauna salvaje mostrando las preocupaciones clave que debían mover a los gobiernos del mundo para hacer frente a esta amenaza. 

Según el informe de la OMS-UNEP “estamos empezando a entender que un gran número de enfermedades no transmisibles tienen su origen durante el desarrollo y que los factores ambientales interactúan con nuestro fondo genético para aumentar la susceptibilidad a una variedad de enfermedades y trastornos. También está claro que uno de los factores de riesgo ambientales importantes para la enfermedad endocrina es la exposición a las sustancias disruptoras endocrinas durante el desarrollo. También se desprende de los estudios en humanos que estamos expuestos a tal vez cientos de sustancias químicas ambientales en un momento dado. Ahora es prácticamente imposible examinar una población no expuesta en todo el mundo. Las tendencias indican una creciente carga de ciertas enfermedades endocrinas en todo el mundo en la que los disruptores endocrinos probablemente juegan un papel importante, y las futuras generaciones también pueden verse afectadas

La declaración de consenso sobre el estado de la ciencia en esta cuestión, elaborada a partir de las conclusiones de ese informe de la OMS110, mostraba su preocupación por la alta incidencia y las tendencias de incremento en las últimas décadas de muchos problemas de salud ligados al sistema endocrino en humanos y como los estudios de laboratorio habían identificado sustancias que podían causar ese tipo de efectos. Entre los problemas citados por la OMS estaban:

• “Grandes proporciones de hombres jóvenes (hasta el 40%) en algunos países tienen una baja calidad del semen”

• El incremento de la incidencia de malformaciones genitales en los niños varones (como criptorquidias e hipospadias).

• El incremento en muchas naciones de problemas en el embarazo (como los partos prematuros y el bajo peso al nacer).

• El auge de los desórdenes neurocomportamentales asociados a la disrupción tiroidea.

• El incremento de las tasas de incidencia de los cánceres relacionados con las hormonas (mama, endometrio, ovario, próstata, testículos, tiroides).

• El adelanto de la edad de la pubertad en las niñas (que lleva a un prematuro desarrollo de las mamas que puede estar asociado a un mayor riesgo de cáncer de mama).

• El dramático incremento de las tasas de obesidad y diabetes tipo 2.

Dice la declaración que “la velocidad con la cual se ha producido tal incremento en la incidencia de enfermedades en décadas recientes, excluye que los factores genéticos sean una explicación plausible” y hace que sean otros factores, como los ambientales, y dentro de ellos las sustancias químicas, los que puedan estar teniendo un papel. Además, explican, hay evidencias que ligan la exposición a contaminantes con efectos de ese tipo. Por ejemplo, la exposición a pesticidas, según estos expertos, habría sido asociada a las malformaciones genitales en los niños varones, con el cáncer de próstata o el de tiroides, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad y otros males.

Dice también que junto a algunos disruptores endocrinos que son contaminantes orgánicos persistentes (POPs) hay otros que, a pesar de ser menos bioacumulativos y persistentes, son sin embargo ubicuos, y que se han identificado nuevas fuentes de exposición a los contaminantes además del agua o los alimentos. Y que los niños pueden tener mayores exposiciones por su mayor tasa metabólica y su actividad de llevarse las manos a la boca, entre otras razones.

Dice la declaración que el riesgo de enfermedades debida a los disruptores endocrinos puede ser significativamente subestimado” por ejemplo, al no haberse evaluado el efecto de la exposición a las mezclas de contaminantes y que debería reducirse la exposición a estos contaminantes.

Con el estado actual de la ciencia de los disruptores endocrinos, ahora estamos preparados para tener un importante impacto en la prevención de enfermedades. El aumento de las enfermedades no transmisibles en los seres humanos y la vida silvestre en los últimos 40 años indica un importante papel del medio ambiente en la etiología de la enfermedad. Los disruptores endocrinos son un componente importante de las influencias ambientales sobre la enfermedad, junto con la nutrición y otros factores. Por lo tanto, la reducción de la exposición a los disruptores endocrinos podría tener un impacto importante en la prevención real de enfermedades. La prevención de la enfermedad es siempre mejor que intervenir después de que ocurra la enfermedad, tanto en términos de coste como de sufrimiento humano: Los beneficios de la acción temprana son mayores que los costes”.

Señalaba la declaración de la OMS que cerca de 800 sustancias son conocidos o sospechosos disruptores endocrinos capaces de interferir con los receptores hormonales, con la síntesis de las hormonas o con la conversión de estas, llamando la atención sobre un hecho aterrador “la inmensa mayoría de los productos químicos actualmente a la venta no han sido testados en absoluto” para ver si causan estos efectos.

Es importante señalar que muchas sustancias identificadas como disruptores endocrinos o sospechosas de serlo son precisamente pesticidas. Por lo que en aras de cumplir esa recomendación de la OMS de reducir la exposición humana a los disruptores endocrinos el capítulo de los pesticidas es fundamental. 

 

Estas sustancias están asociadas a problemas como 'cánceres de testículos, mama, y próstata, una caída de la cantidad de espermatozoides, abortos, anormalidades en la pubertad, deformidades en los órganos reproductores, problemas neurológicos, diabetes y obesidad'


 

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Referencias:

109. State of the Science of Endocrine Disrupting Chemicals – 2012 (http://www.who.int/ceh/publications/endocrine/en/index.html)

110. The Impact of Endocrine Disruption: A Consensus Statement on the State of the Science. Åke Bergman1, Jerrold J. Heindel, Tim Kasten, Karen A. Kidd, Susan Jobling, Maria Neira, R. Thomas Zoeller, Georg Becher, Poul Bjerregaard, Riana Bornman, Ingvar Brandt, Andreas Kortenkamp, Derek Muir, Marie-Noël Brune Drisse, Roseline Ochieng, Niels E. Skakkebaek, Agneta Sundén Byléhn, Taisen Iguchi, Jorma Toppari, Tracey J. Woodruff. Environ Health Perspect 121:a104-a106 (2013). http://dx.doi.org/10.1289/ehp.1205448 [online 01 April 2013]