Algunos aspectos importantes que conocer. Los pesticidas: un problema global, un problema nacional

Antes de comentar la situación en España es importante que, para contextualizar debidamente, expongamos algunos datos generales relacionados con la problemática de los pesticidas.

La mayor parte de la superficie agrícola del planeta es rociada cada año con millones de toneladas de pesticidas sintéticos (dejando aparte otros usos no agrarios en parques, jardines, campos de golf...).

Los pesticidas son sustancias diseñadas para dañar organismos vivos, y aunque teóricamente buscar dañar solo a una serie de organismos diana (hierbas, hongos, insectos,...) frecuentemente afectan de forma contundente a otros seres vivos.

Su uso, más allá de conseguir el pretendido daño a las plagas -que frecuentemente se han hecho resistentes- se ha saldado con relevantes impactos en la salud humana y la biodiversidad.

Un problema fundamental es la insostenible dependencia de los pesticidas sintéticos en la agricultura, y el crecimiento del volumen de uso global de estas sustancias en las últimas décadas. Se asume que el nivel actual de utilización de estas sustancias es irracional.

La necesidad de acabar con la dependencia de los pesticidas sintéticos es un hecho reconocido.

Incluso la FAO en sus documentos aclara que hay muchas opciones mejores antes de recurrir al uso de la química sintética en agricultura, pero que cosas como la poderosa influencia de la industria de los pesticidas hacen que no se apliquen.

Daños a la salud humana

En el mundo se producen millones de intoxicaciones agudas y centenares de miles de muertes anualmente por causa de exposición aguda a los pesticidas, dos terceras partes de ellas en países en desarrollo4. Junto a las intoxicaciones no deseadas conviene destacar, además, que los pesticidas son uno de los sistemas de suicidio más utilizados a escala global5.

Estimaciones antiguas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), basadas en extrapolaciones desde datos muy limitados, hablaban de que cada año se producen cerca de un millón de intoxicaciones agudas no intencionadas y otros dos millones de personas que eran hospitalizadas por intentos de suicidio con estos productos6, produciéndose unas 220.000 muertes (la mayoría intencionales). Aunque esos datos ya deberían justificar una contundente actuación internacional, estimaciones científicas más recientes hablan de cifras muy superiores8.

Como la mayoría de los afectados no acude a los hospitales y no se registran buena parte de los casos, algunas estimaciones establecen que podría haber hasta 25 millones de trabajadores agrícolas que cada año sufre algún tipo de envenenamiento con pesticidas en el mundo. En algunos países la intoxicación aguda con pesticidas puede llegar a ser una preocupación de salud tan seria como las enfermedades infecciosas.

Varios estudios muestran hasta qué punto tiende a subestimarse el número de intoxicaciones agudas que se dan. Así, por ejemplo, un estudio realizado en Nicaragua muestra que menos del 5% de los casos de envenenamiento agudo con pesticidas eran reportados en el registro oficial. Anualmente, un 2.3% de la población general tenía intoxicaciones agudas por pesticidas. La tasa era más alta entre los hombres, la población rural y los trabajadores agrícolas. Se estimaba que había unos 66.000 casos al año. Entre los fumigadores la tasa de incidencia era muy alta (estimándose en un 8.3%). Sufrían 34.000 casos anuales9. Obviamente, mucho de lo descrito para Nicaragua es extrapolable a otras áreas del planeta.

A los efectos de las exposiciones agudas a estas sustancias se suman los más diversos otros problemas sanitarios que padecen quienes se exponen directamente a estos productos, beben de las aguas contaminadas por ellos (a veces a grandes distancias de las zonas donde se usan) o, entre otras posibilidades, acumulan en sus cuerpos cantidades mayores o menores de los residuos de estas sustancias que pueden persistir en los alimentos en mayor o menor proporción. Existiendo, tal y como reconoce la FAO, una “creciente atención sobre los efectos sobre la salud a largo plazo, incluyendo los carcinogénicos y de alteración del sistema hormonal, y los efectos combinados que los residuos múltiples de plaguicidas pueden tener sobre grupos vulnerables”.

Millares de investigaciones científicas han asociado la exposición a pesticidas, en diferentes formas y grados, con numerosas patologías como el cáncer, trastornos neurológicos (Parkinson, problemas de aprendizaje, retraso en el desarrollo,...), infertilidad, malformaciones, problemas tiroideos e inmunitarios,...

Los recientes avances en el conocimiento toxicológico no hacen más que incrementar el nivel de alerta, al haberse puesto en evidencia que ciertos sistemas de evaluación de los riesgos que han existido durante mucho tiempo han podido subestimar gravemente los efectos reales de muchas sustancias, y no solo de algunas que se tenía identificadas como más peligrosas, sino también de otras pertenecientes a tipos de pesticidas más ampliamente usados hoy en día y que se tenían por más seguras, al haber pasado por alto hechos clave como el efecto combinado de diferentes sustancias o los efectos que pueden tener a muy bajas concentraciones y a largo plazo, por ejemplo aquellas que actúan como disruptores endocrinos, especialmente en las primeras etapas del desarrollo humano tales como el feto o la infancia (cuando a veces a niveles bajísimos de concentración se pueden producir efectos).

 

Daños a la naturaleza

La ciencia ha demostrado sobradamente los fuertes impactos que este uso masivo y creciente de productos químicos está teniendo en la biodiversidad en todo el planeta.

Entre ellos, por solo citar algunos, la cada vez mayor alerta por la contribución que el desmesurado uso de estos compuestos puede estar teniendo en el deterioro de las comunidades de insectos que, como las abejas y otros, desempeñan un papel clave en procesos como la polinización, esenciales para la propia productividad agraria y funcionamiento de los ecosistemas mundiales. Asímismo inquietan, por ejemplo, los daños registrados en las comunidades biológicas de los ecosistemas acuáticos, desde los invertebrados a los peces y anfibios, o los causados a muchas poblaciones de aves, a la ecología de los suelos... Infinidad de investigaciones documentan los impactos de los pesticidas sobre la biodiversidad al contaminar aires, aguas y suelos en las zonas en que se aplican y más allá de ellas.

Además, los impactos se amplifican al unirse a los de otras agresiones simultáneas que tienen muchos ecosistemas mundiales y que van desde los de la creciente presencia de otros contaminantes diferentes de los pesticidas a los derivados del cambio climático, destrucción de hábitats, etc.

 

Daños a la agricultura

Junto a los daños a la salud y al medio ambiente (entre los que preocupan particularmente algunos como el envenenamiento de masas de agua superficiales o subterráneas) cabe sumar los daños causados a la propia sostenibilidad de la agricultura.

Según la FAO “el uso excesivo y otros modos de empleo inadecuado están realmente exacerbando los problemas de plagas a consecuencia de los efectos destructivos de los mecanismos de control naturales y el desarrollo de resistencias a los pesticidas”, y añade que “está reconocido que el uso excesivo y otros usos inapropiados de los pesticidas pueden realmente exacerbar el problema de las plagas (por ejemplo, la destrucción de los enemigos naturales de las plagas, desarrollo de resistencias frente a los pesticidas, etc.) y provocar aún más uso innecesario de pesticidas”10.

Tal y como señala la FAO, el continuo crecimiento en el uso de pesticidas ha venido de la mano frecuentemente con la creación de resistencias en las especies plaga y con la destrucción de los propios mecanismos naturales de control de las mismas. La destrucción de comunidades de insectos beneficiosos que controlaban a otras especies que podían convertirse en plaga dio pie al surgimiento de plagas secundarias, causadas por organismos antes bajo control, que a su vez fueron combatidas con más pesticidas. Hechos como ésos y otros han generado un círculo vicioso que, en una espiral perversa, ha llevado a un agravamiento del problema de las plagas y una cada vez mayor dependencia del uso creciente de pesticidas.

Todo esto se da cuando crecientes sectores de la población mundial, cada vez más concienciados, claman por productos lo más naturales y menos contaminados posibles, lo que ha dado pie a la existencia de unas regulaciones cada vez más estrictas en muchos países lo que, entre otras cosas, puede hacer perder valor de mercado a muchas cosechas donde no se haya extremado el uso de técnicas alternativas a fin de evitar, por ejemplo, la presencia de residuos de pesticidas en los productos.

Hoy nadie discute que el problema del desmedido uso de pesticidas en el globo, su crecimiento y la dependencia de los mismos por parte de los agricultores es una lacra de dimensiones colosales contra la que hay que luchar.

Las más diversas instituciones a lo largo y ancho del globo, a nivel nacional o supranacional, comenzando por la propia ONU, insisten en la necesidad de instaurar un modelo agrícola que se libere del yugo de la dependencia irracional de estas sustancias.

 

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Referencias

4. WHO (2008): The Global Burden of Disease – 2004 update, Geneva. A. Prüss-Ustün et al. (2011): Knowns and Unknowns on Burden of Disease due to Chemicals: A Systematic Review, Environmental Health 10(9) Toxicology 192 (2003) 249–261. Reducing acute poisoning in developing countries—options for restricting the availability of pesticides. Flemming Konradsena,Wim van der Hoek, Donald C. Cole, Gerard Hutchinson, Hubert Daisley, Surjit Singh, Michael Eddleston
5. E Eddleston M. Patterns and problems of deliberate self-poisoning in the developing world. Q J Med 2000; 93: 715–31. Murray CJL, Lopez AD. The global burden of disease: a comprehensive assessment of mortality and disability from diseases, injuries and risk factors in 1990 and projected to 2020 [Volume 1 of 10 in the Global Burden of Disease and Injury Series]. Cambridge, MA: Harvard School of Public Health, 1996.
WHO. The world health report 2001. Mental health: new understanding, new hope. Geneva: World Health Organization, 2001. Sri Lankan Ministry of Health. Annual health bulletin, Sri Lanka 1995. Colombo: Ministry of Health, 1997. WHO in collaboration with UNEP. Public health impact of pesticides used in agriculture. Geneva: World Health Organization, 1990.
6. Un informe del Banco Mundial estima que 355.000 personas mueren cada año en el mundo debido a envenenamiento no intencional con plaguicidas. World Development Report: Agriculture for Development, World Bank 2008; http:// siteresources.worldbank.org/INTWDR2008/Resources/WDR_00_book.pdf (cited by MA Watts, 2009).
7. WHO in collaboration with UNEP, 1990. Public Health Impact of Pesticides Used in Agriculture. WHO, Geneva.
8. World Health Stat Q. 1990;43(3):139-44. Acute pesticide poisoning: a major global health problem. Jeyaratnam J.Toxicol Rev. 2005;24(4):271-8. Estimates of acute pesticide poisoning in agricultural workers in less developed countries. Litchfield MH. Acute Pesticide Poisoning: A Major Global Health Problem, J. Jeyaratnam, World Health Statistics Quarterly, Vol. 43, No. 3, 1990, pages 139-44, http://www.communityipm.org/ toxictrail/Documents/Jeryaratnam-WHO1990.pdf
9. Acute pesticide poisonings in Nicaragua : Underreporting, incidence and determinants. Corriols Molina, Marianela. Karolinska Institutet. 2009.
10. Código de Conducta Internacional sobre la Distribución y Uso de los Pesticidas. Orientación para el Desarrollo de Políticas sobre la Gestión de las Plagas y los Pesticidas. Junio de 2010.
11. Ian Heap, International Survey of Herbicide Resistant Weeds. www.weedscience.org/graphs/soagraph.aspx (2013).