Los científicos instan a actuar / Declaración de Berlaymont

En el mismo sentido que la declaración de los científicos del Collegium Ramazzini ha habido otras, como la “Declaración de Berlaymont sobre Disruptores Endocrinos de 2013116. En este documento 129 destacados científicos internacionales insistían en que, aunque obviamente pueda estudiarse más la cuestión, lo que ya se sabe es más que suficiente para que las autoridades europeas adopten el Principio de Precaución, a fin de prevenir más daños sobre la salud humana.

Importantes declaraciones científicas han expresado lo que es consenso mayoritario de la Ciencia, en base a los millares de investigaciones realizadas sobre los disruptores endocrinos. 

Los firmantes de la Declaración insisten también en que, aunque determinados enfoques toxicológicos que no tienen en cuenta lo que hoy sabe la Ciencia estén sirviendo para establecer límites legales de exposición a algunos contaminantes, suponiendo que por debajo de ese nivel no pueden producirse daños sobre la salud, lo que la investigación está mostrando es que muchos disruptores endocrinos pueden causar efectos virtualmente a cualquier concentración. Es decir, que no es posible establecer niveles que pueda afirmarse que sean claramente “seguros” para algunas de estas sustancias.

El texto alertaba también sobre el imparable incremento de las tasas de cánceres, problemas en el desarrollo cerebral y de los órganos sexuales, etc. y su vinculación con el uso de numerosas sustancias capaces de afectar al equilibrio hormonal. De modo semejante a los científicos del Collegium Ramazzini, los científicos firmantes de esta otra declaración también aludían a efectos como la tasa de aumento en Europa de las enfermedades y problemas sanitarios relacionados con el sistema endocrino y que ese incremento no puede ser explicado por la genética o el estilo de vida por sí solos. Entre estos problemas sanitarios que crecen y crecen sin parar, citaban la gran cantidad de “jóvenes que tienen un semen de tan baja calidad que dificultará sus posibilidades de tener hijos”, “el aumento de malformaciones en el pene (como las hipospadias) o en los testículos (como las criptorquidias)”, o el incremento de los casos de cáncer de mama, próstata, testículos, endometrio, ovarios y tiroides”. También el auge que se está dando de alteraciones en el desarrollo del cerebro de los niños, la obesidad, la diabetes tipo 2 o el síndrome metabólico. Apuntan que, aunque estas tendencias pueden tener múltiples causas “el rápido ritmo con que se han producido estos aumentos, hace que explicaciones únicamente en términos de genética, mejor diagnóstico o estilo de vida carezcan de verosimilitud. La evidencia hace pensar que factores ambientales, incluyendo exposiciones químicas, también desempeñan un papel en estas tendencias”.

Declaraciones científicas como las antedichas no hacen más que expresar lo que es consenso mayoritario de la Ciencia, en base a los millares de investigaciones realizadas sobre los disruptores endocrinos. Es de destacar que entre los científicos firmantes de declaraciones como las anteriores figuran investigadores que han participado en la realización de informes sobre disruptores endocrinos para la Organización Mundial de la Salud117, la Agencia Europea de Medio Ambiente118, la Comisión Europea y otros organismos119 siendo miembros de varios comités científicos de la Unión Europea.

Sería interminable referir la cantidad de documentos científicos que avalan la necesidad de una acción decidida para reducir la exposición humana a estas sustancias. Por citar uno más el informe conjunto de la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA) y el Centro de Investigación Conjunta de la Comisión Europea (JRC) afirma que es necesario un enfoque basado en el principio de precaución para evitar un amplio daño a la sociedad en relación a los disruptores endocrinos120.

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Referencias

116. The Berlaymont Declaration on endocrine disruptors. 2013. http://www.ipcp.ch/IPCP_Berlaymont.html

117. UNEP/WHO: In State of the science of endocrine disrupting chemicals – 2012. Edited by Bergman A, Heindel JJ, Jobling S, Kidd KA, Zoeller RT. 2013. http://www. who.int/ceh/publications/endocrine/en/

118. EEA (European Environment Agency):The impact of endocrine disrupters on wildlife, people and their environments. The Weybridge +15 (1996–2011) report. [EEA Technical report No 2/2012] http://www.eea.europa.eu/publications/the-impacts-of-endocrine-disrupters

119. Kortenkamp A, Martin O, Faust M, Evans R, McKinlay R, Orton F, Rosivatz E: State of the Art Assessment of EndocrineDisrupters. [Final Report. 2011] http:// ec.europa.eu/environment/endocrine/documents/4_SOTA%20EDC%20Final%20Report%20V3%2 Bergman Å, Heindel JJ, Kasten T, Kidd KA, Jobling S, Neira M, Zoeller RT, Becher G, Bjerregaard P, Bornman R, Brandt I, Kortenkamp A, Muir D, Brune Drisse M-N, Ochieng R, Skakkebaek NE, Sundén Byléhn A, Iguchi T, Toppari J, Woodruff TJ: The impact of endocrine disruption: A consensus statement about the state of the science. Environ Health Perspect 2013, 121:A104-A106. 06%20Feb%2012.pdf

120. Environment and human health, Joint EEA-JRC report, EEA Report No 5/2013