La mayoría de los ciudadanos no creen que sea saludable la presencia de residuos de pesticidas en los alimentos y desconfían de los sistemas de seguridad alimentaria oficiales

Es llamativo que a pesar de que año tras año, la Administración emplee todos sus medios para intentar convencer a la ciudadanía de que no hay riesgo alguno invocando, una y otra vez, que “se cumplen los límites legales”, ni la población española ni la europea en su conjunto, confíen gran cosa en que sea saludable que estas sustancias estén en los alimentos. Es más, la presencia de residuos de pesticidas en los alimentos es considerada el principal riesgo alimentario por los europeos, tal y como confirma el Eurobarómetro de la Comisión Europea97.

Existe un alto grado de desconfianza ciudadana hacia los sistemas de seguridad alimentaria oficiales. Desconfianza que, probablemente, sería aún mayor si la población conociese más detalladamente ciertas críticas que la comunidad científica hace acerca de cómo funcionan esos sistemas y como pueden estar pasando por alto riesgos importantes cómo, por ejemplo, los que tienen que ver con la disrupción endocrina.

 

La encuesta realizada a millares de ciudadanos de la Unión Europea mostraba en primer lugar que un 48% de los europeos98 consideraban probable o muy probable que lo que comían dañase su salud. Y preguntados acerca de cuál consideraban que era el mayor riesgo relacionado con la alimentación, la respuesta era que la presencia de residuos de pesticidas era lo que más les preocupaba99Un 72% de los europeos100 estaba bastante o muy preocupado con la presencia de residuos de pesticidas en los alimentos.

Evidentemente, ello muestra que buena parte de la ciudadanía no cree lo que le dicen las autoridades y la poca confianza que inspiran el actual sistema agro-alimentario industrial, así como los sistemas de control del riesgo oficiales (con parámetros como los LMR o las IDA).

En el caso de los pesticidas disruptores endocrinos, como veremos, esa desconfianza puede estar especialmente justificada. Y debiera llevar a que las autoridades fuesen más allá las medidas hasta ahora adoptadas, que básicamente se centran en vigilar que se cumplan unos límites máximos de residuos de pesticidas cuando el problema real no parece ser solamente cuando se superan esos límites sino en mucho mayor medida el que un alto porcentaje de las muestras tengan tales residuos, aunque no se superen esos discutibles límites. Seguir manteniendo discursos que puedan tender a distraer la atención de la sociedad, dirigiéndola hacia los pocos casos en que se superan los niveles legales y desviándola de lo que dice la comunidad científica, no parece lo más correcto.

El problema real no parece ser solamente cuando se superan los límites legales sino, en mucho mayor medida, el que un alto porcentaje de las muestras tengan tales residuos, aunque no se superen esos discutibles límites.

Por ello, es probable que, a fin de restaurar la deteriorada confianza de la ciudadanía, y en cumplimiento de sus deseos de poder tener una mayor certeza acerca de la seguridad de lo que comen -y no tantas incertidumbres debieran adoptarse medidas contundentes que supongan un giro radical en la forma de afrontar el problema.

Es evidente que la EFSA y otras entidades oficiales comunitarias y de los estados miembros, han fallado a la hora de convencer a la ciudadanía acerca de que los niveles de pesticidas a los que se exponen a diario sean seguros. Ello debe mover no solo a una profunda reflexión, sino a la adopción de medidas en consonancia con las demandas ciudadanas. Sobre todo, teniendo en cuenta que la motivación principal -al menos la manifestada- de la propia creación de la EFSA fue generar confianza en la seguridad de los alimentos.


 

Este artículo forma parte del Informe de Alimentos con residuos de pesticidas alteradores hormonales. Haz click aquí para ver más 

 

Descárgate el Informe Alimentos con resíduos de pesticidas alteradores hormonales en PDF pinchando aquí.

 

Referencias:

97. 2010 Eurobarometer survey report on risk perception in the EU.

98. Y un 40% de los españoles

99. Tras este factor iban otros como la presencia de hormonas y antibióticos en la carne, la presencia de contaminantes como mercurio en el pescado o dioxinas en el cerdo, la calidad y frescura de los alimentos, los aditivos, los transgénicos, etc.

100. Y un 66% de los españoles.