España debe asumir lo que dice la ciencia acerca de los riesgos sanitarios de los pesticidas

España debe tener en cuenta el nivel de conocimiento científico existente sobre los posibles efectos sanitarios de los pesticidas, tales como los relacionados con la disrupción endocrina o con el efecto combinado de residuos que pueden estar presentes simultáneamente en el cuerpo de los españoles y ello ha de llevar -aplicando el Principio de Precaución30- a la adopción de medidas más restrictivas sobre el uso de pesticidas.

España debe, de una vez por todas, afrontar claramente la auténtica dimensión de los riesgos que producen los pesticidas y no conformarse, como en buena medida se ha hecho hasta hoy, con mostrar una visión que tiende en exceso a minimizar el impacto negativo real que producen los pesticidas, sea en la salud humana o en el medio ambiente.

En los textos de la Administración española los temas vinculados a los efectos sanitarios de los pesticidas suelen abordarse de una forma extraordinariamente limitada, dejando fuera muchos de los daños que por el conocimiento científico actualmente existente, se sabe que pueden causar los pesticidas. Normalmente, se centran ante todo en los efectos más burdos y obvios como los que tienen que ver con las intoxicaciones agudas de los agricultores (e incluso en ese caso dando muy pocos datos), pero olvidando la gran cantidad de investigaciones científicas que abonan la preocupación por otros posibles efectos, aparentemente más sutiles, pero a la larga probablemente mucho más graves, de muchos pesticidas. Entre ellos, como ya se ha comentado, su papel como alteradores del equilibrio hormonal humano o los que tienen que ver con el efecto conjunto que puede tener la cotidiana exposición simultánea a diferentes sustancias. Son efectos que muchas veces podrían darse a muy bajas concentraciones de las sustancias, esas que frecuentemente se detectan en las aguas o en los alimentos, incluso muy por debajo de los límites legales. Todo ello deben forzar a una política más restrictiva con los pesticidas.

Son efectos a los que, como vimos, se refería la FAO en su Código de Conducta sobre pesticidas cuando hablaba de la “creciente atención sobre los efectos en la salud a largo plazo, incluyendo los carcinogénicos y de alteración del sistema hormonal, y los efectos combinados que los residuos múltiples de plaguicidas pueden tener sobre grupos vulnerables”.

El actual conocimiento científico no debe ser ignorado por la Administración a la hora de elaborar políticas, sino asumido e incluso favorecido. Es lo que sucede, por ejemplo, con la estrategia de pesticidas danesa31, que apunta que hay que realizar “inversiones a largo plazo en investigación en el uso y los impactos de los pesticidas. Entre otras cosas, necesitamos saber más acerca de los efectos combinados y la disrupción endocrina” insistiendo en que hay que tener en cuenta los “efectos combinados de los residuos de pesticidas en los alimentos. Debe llevarse a cabo una evaluación del riesgo de cualquier efecto combinado por la exposición de los consumidores a múltiples pesticidas al mismo tiempo. Los resultados serán usados en las negociaciones de la UE para establecer los niveles máximos de residuos de pesticidas en los alimentos”.

Referencias

30. Recogido en el Principio 15 de la Declaración de Río de 1992, en el artículo 174 del Tratado Constitutivo de la Unión Europea o en la Comunicación del año 2000 sobre el principio de precaución.(Comunicación de la Comisión de 2 de febrero de 2000 sobre el recurso al principio de precaución [COM (2000) 1 final]).
31. Protect water, nature and human health. Pesticides strategy 2013-2015. The Danish Goverment. February 201