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El 60% de productos para niños podrían contener o liberar bisfenol tóxico, según un informe europeo

El 60% de productos para niños podrían contener o liberar bisfenol tóxico, según un informe europeo

 

Un informe realizado conjuntamente por varias organizaciones de consumidores europeas indica que el 60 por ciento de los productos testados para niños podrían contener o liberar al menos un bisfenol, aunque también dos o más en algunos casos, incluidos bisfenol A (BPA), bisfenol F (BPF) y bisfenol S (BPS).

El informe se ha llevado a cabo en siete países de la UE, y sobre una muestra de 121 productos, e indica que estos productos podrían contener bisfenoles, que pueden causar alteraciones hormonales. Entre estos productos figuran textiles para bebés y zapatos de cuero, juguetes para la dentición, tazas para sorber, biberones, pantuflas para bebés, calcetines para niños, y mantas para bebés y gafas de sol infantiles.

Los investigadores indican que se trata de productos que entran en estrecho contacto con la piel de los niños y que suelen llevarse a la boca. En la mayoría de los productos, los bisfenoles contenidos o liberados por los mismos se consideran especialmente problemáticos para los niños.

Por este motivo, Hogar sin tóxicos ha solicitado al Ministerio de Consumo que se impulse la realización de análisis en una serie de productos infantiles para conocer el posible grado de exposición de los niños españoles a bisfenoles problemáticos, sustancias capaces de alterar el equilibrio hormonal de las personas, y en mayor medida de la población infantil.

Según el director de Hogar sin tóxicos, Carlos de Prada, «es lamentable que nos enteremos de estas cosas por lo que publican organizaciones de la sociedad civil y no a través de las autoridades, que son las que deberían vigilar, controlar e informar sobre este tipo de riesgos para la salud, tanto si se trata de sustancias reguladas como si no».

 Desde Hogar sin tóxicos aseguran que la exposición a estas sustancias puede causar efectos a muy bajas concentraciones, «y esto es más preocupante aún en el caso de los niños, que por estar en pleno desarrollo son más sensibles a los efectos de los contaminantes de acción hormonal».

La organización reprocha que los controles oficiales actuales sean «pocos y enormemente insuficientes, ya que suelen ceñirse a un número limitado de productos y se buscan solo unas cuantas sustancias tóxicas concretas, básicamente aquellas sobre las que se han dictado algunas normas legales de prohibición o restricción,  y no otras, cuando es sabido que un muy alto porcentaje de las sustancias que la comunidad científica ha identificado como peligrosas, y a las que se expone la población diariamente, siguen sin estar debidamente reguladas».

Carlos de Prada considera que «es un hecho objetivo que las normas nos desprotegen frente a una buena parte de la toxicidad química a la que nos exponemos, como aquella que tiene que ver con la alteración hormonal. Hay una infinidad de sustancias tóxicas que no han sido reguladas y que suponen un riesgo real para la población. Por ello, si se pretende realmente proteger la salud de los consumidores de forma eficaz, se debe ir más allá de meramente vigilar si se cumplen solo una serie de normas vigentes que son muy limitadas».

En este sentido, la Sociedad Europea de Endocrinología ha denunciado reiteradamente que existe una serie de sustancias químicas a las que se expone cotidianamente la población y que están «contribuyendo sustancialmente a las enfermedades y discapacidad que pueden padecer las personas a lo largo de su vida, con un coste de cientos de miles de millones de euros al año».

Esta entidad, integrada por 45 sociedades científicas de los distintos países europeos, entre ellas la SEEN española, ha pedido a las autoridades que adopten medidas para reducir la exposición humana a estos químicos tan perjudiciales, poniendo el foco en las deficiencias de los procedimientos por los que se evalúan y autorizan.

Hogar sin tóxicos denuncia además que se haya permitido que, a medida que la ciencia iba estrechando el cerco sobre el bisfenol A, la industria lo haya ido sustituyendo por otros bisfenoles que pueden causar efectos tóxicos parecidos, sin realizar antes los debidos estudios que garanticen su inocuidad.

Asimismo, apuntan a que la ciencia acaba demostrando que muchas sustancias causan efectos negativos. Por ello, razona De Prada, «urge que las autoridades de la UE reformen la normativa para que se puedan prohibir de golpe grupos enteros de sustancias que se sabe que pueden entrañar riesgos, como sucede con muchos bisfenoles»