La población general está expuesta cotidiana e inadvertidamente a decenas de pesticidas disruptores endocrinos a través de la dieta

Ante el uso de estas sustancias, que se esparcen sobre la mayor parte de la superficie agrícola, tanto en la producción nacional como en la importada, no es de extrañar que aparezcan como contaminantes alimentarios (al margen de poder contaminar los organismos por otras vías como el agua). 

Da idea de lo extensa que es la exposición a estas sustancias que estudios en Europa20 mostrasen que más del 90% de los niños y madres analizados tenían en su orina al menos un metabolito asociado a la exposición a pesticidas organofosforados y que un 30% tuviese cuatro de los seis metabolitos estudiados21.

 

La exposición fundamental, comentaban los autores de la investigación, era a través de la dieta, mostrándose preocupados por el hecho de que una amplia literatura científica asocie una mayor presencia de estos residuos con un riesgo mayor de tener una serie de problemas en los niños22.

Se habían medido las concentraciones en orina de seis metabolitos -es decir, sustancias en las que los pesticidas se degradan en el organismo- que indicaban la exposición a pesticidas organofosforados como el dichlorvos, fenthion, dimethoat, malathion y chlorpyrifos. Las concentraciones medidas23, según comentaban los autores, eran en general comparables a las detectadas en diferentes países europeos aunque superiores a las medidas en Estados Unidos24 lo que indicaba una mayor exposición a algunos de estos pesticidas en Europa (ello movía a preocupación que en Estados Unidos se han reportado importantes efectos en la salud, por ejemplo, sobre el desarrollo del cerebro infantil)25. No obstante, la investigación danesa se refiere solo a un tipo de pesticidas los organofosforados que, pese a ser importantes, son solo uno de los tipos de pesticidas a los que se expone la población europea.

 

La inmensa mayoría de la contaminación de los alimentos por residuos de pesticidas se considera oficialmente “legal” y “saludable”. Sin embargo, los criterios oficiales dejan mucho que desear por no considerar factores como el “efecto cóctel”.

Tal y como revelan los informes oficiales que periódicamente se publican por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), cerca de la mitad de las muestras de alimentos europeos tienen niveles detectables de residuos de cientos de pesticidas26Ello implica que la exposición a pesticidas a través de la dieta es generalizada y llega a muchos millones de personas.

La EFSA, no obstante, intenta restar importancia a ese hecho argumentando que solo un pequeño porcentaje de las miles de muestras que dieron positivo en presencia de los cientos de pesticidas -unos 300 diferentes en las frutas y verduras- que se analizaban superaba los límites legales (los Límites Máximos de Residuo, LMR). En concreto en 2010 solo un 1,6% de las muestras superaba esos límites.

No obstante, teniendo en cuenta las sólidas objeciones científicas a estos límites legales -muchas de las cuales detallamos más adelante y que evidencian que acaso lo legal y lo seguro pudieran no coincidir, singularmente para pesticidas como los que pueden tener efectos de disrupción endocrina, es probable que el que cerca de la mitad de los alimentos contengan estos residuos, muchas veces de pesticidas que pueden ser disruptores endocrinos, no deba ser visto con tanta tranquilidad.

Esa argumentación se repite cada vez que la EFSA publica sus informes anuales sobre presencia de residuos de pesticidas en los alimentos. Así en el informe de 2014 (publicado en 201627) esta agencia europea insistía también en presentar los datos de modo tranquilizador. Se destacaba así que el 97.1% de las más de 80.000 muestras de alimentos analizadas28 “cumplían con los límites legales”. Como si el cumplimiento de esos límites legales implicase necesariamente ausencia real de riesgo sanitario. El que un 43.4% de las muestras contuviese presencia de residuos de pesticidas no se juzgaba preocupante29 ni que, por ejemplo, en el caso de algunas frutas, el porcentaje fuese muy superior (por ejemplo, un 73% de las peras que se analizaron dentro del programa coordinado de monitorización de la UE contenían residuos de pesticidas30). La EFSA solo mostraba preocupación relativa hacia ese 2.9% del total de las muestras de pesticidas de los alimentos que excedían esos límites, pero aplicando la “incertidumbre de la medición” se juzgaba que solo un 1.6% de las muestras superaban claramente los límites legales pudiendo dar lugar a una posible actuación correctiva de las autoridades competentes. De ese modo, la inmensa mayoría de la contaminación de los alimentos por residuos de pesticidas se considera “legal” y “saludable” (al menos desde este enfoque oficial).

La regulación de monitorización de 201431 fija que los países que participan en un programa coordinado de la UE deben analizar 12 tipos de productos alimentarios32 buscando la presencia de 213 pesticidas33. Dentro de este marco se vio, por ejemplo, que las muestras que contenían más de un tipo de residuo de pesticida a la vez fueron halladas en todos los tipos de alimentos analizados. Por ejemplo, 64.7% de las mandarinas, un 60.5% de las naranjas, 57.6% de las peras o un 26.6% de los pepinos, contenían varios pesticidas diferentes en una sola muestra.

De media, un 28.3% de las muestras analizadas tenían más de un pesticida. Pero ello tampoco parecía inquietar demasiado a la EFSA, en contradicción con el conocimiento actual de la ciencia que evidencia que ya tan solo esta circunstancia, sin añadir otras, puede invalidar la fiabilidad de unos límites legales que han sido establecidos solo para evaluar el riesgo de la exposición a sustancias aisladas. No se ha tenido en cuenta la grave circunstancia de que no se ha evaluado el posible efecto combinado de varios pesticidas que puede haber a la vez en una sola muestra de fruta o verdura ni, por supuesto, de la suma aún mucho mayor de ellos a la que puede exponerse una persona que en un mismo día, tan solo en una comida, puede estar en contacto simultáneamente con una infinidad de sustancias diferentes presentes (los cientos de posibles pesticidas diferentes que puede haber en la cada tipo de alimento: lechuga, tomate, maíz, rúcula, zanahorias, espinacas, pan, fresas, peras... y que al final forman un complejísimo cóctel no solo de pesticidas sino de otras muchas sustancias contaminantes que pueden estar presentes).

Tampoco parece inquietar demasiado a la EFSA el hecho de que a la hora de evaluar el riesgo de la presencia de pesticidas no se hayan tenido en cuenta debidamente tipos de efectos que pueden originarse a niveles muy bajos de concentración, inferiores a los de los límites legales, como son los de la disrupción endocrina. Ni siquiera, aunque entre los pesticidas más frecuentemente detectados en productos vegetales -que fueron imazalil, boscalid, dithiocarbamates, chlorpyrifos, chlormequat, propamocarb, bromide ion, thiabendazole, pyrimethanil y cyprodinil- figuren algunos conspicuos disruptores endocrinos.

Sobre los datos que envía cada país la EFSA comenta algunos aspectos que pueden evidenciar sesgos en algún caso. Como que los programas nacionales pueden enfocarse mucho hacia el análisis de una serie de productos concretos porque se sospeche que puedan contener los residuos, porque en mediciones anteriores se hayan superado los límites, por su importancia en el mercado o en la dieta de ese país, por los patrones de uso de pesticidas, por la capacidad de análisis de los laboratorios, etc. Ello puede hacer que se obtengan datos que sean menos representativos estadísticamente. También puede llevar a que no puedan compararse con los datos procedentes del programa coordinado de monitorización.

El énfasis que puede haber en analizar más, por ejemplo, aquellos productos que parecen más susceptibles de superar los límites, como si ese fuese el único problema posible prácticamente, puede originar cierto desenfoque ya que se descuida el hecho de que esos casos son una minoría, mientras la mayor parte de la población se expone a niveles por debajo de esos límites. Unos niveles que por una serie de razones ya expresadas parece bastante probable que puedan causar efectos.

En 2014 los programas de control nacionales analizaron en total 82.649 muestras para detectar en ellas pesticidas34España era el segundo país de la UE que analizó un menor número de muestras por cada 100.000 habitantes, con 5,1 muestras cada 100.000 habitantes (solo Portugal analizo menos). Dinamarca, por ejemplo, analizó 43 35.

 

En total se buscaron 778 pesticidas en la suma de países, con una media de 212 por muestra. Sin embargo, según los países, podía también variar el número de pesticidas buscados. Así Alemania era el país que más número de sustancias buscó, con 683 (buscando una media de 276 por muestra) y el que menos era Croacia con 204 (y una media de 173 por muestra)36. No obstante, la media de muestras que aparecen con presencia de residuos de pesticidas no es la misma entre países. Así en España el porcentaje es de un 56%, Alemania de un 54%, Francia de un 43%, mientras en Dinamarca era un 19% o Luxemburgo un 21%. Tampoco, obviamente, lo es entre tipos de productos, de modo que, por ejemplo, un 89,9% de las grosellas espinosas (gooseberries) tienen presencia de residuos de pesticidas por debajo de los límites legales ( y un 3,8% exceden el límite), un 82% de las muestras de grosellas (currants) también los tienen (y un 4,6% por encima del límite), un 67% de las de apio (celeriac) y 6,7%, , las cerezas 73% cumpliendo el LMR y 3% sin cumplirlo, la rúcula 70,9% y 3,8%, uvas de mesa procesadas 77,3 y 1,3% . Los pesticidas más frecuentemente detectados fueron boscalid, chlorpyrifos, imazalil, cyprodinil, azoxystrobin y fludioxonil.

El informe de la EFSA 2014 comenta que 22 países enviaron datos de análisis de glifosato, sobre todo en frutas, verduras y cereales. Hace notar la EFSA el limitado número de muestras que se tomaron de semillas oleaginosas y soja a pesar de la probabilidad de que hayan sido tratadas con este pesticida. El 68% de las muestras fueron analizadas en Alemania. Un 4.2% de las muestras tenían glifosato. La tasa más alta de detección se dio en las semillas de girasol (tasa de detección del  50%, con 3 de 6 muestras conteniendo residuos de glifosato), seguido de lentejas secas (38,3% de detección), semillas de mostaza (33,3% de detección), guisantes secos (30,8% de detección), semillas de linaza 26,5%) y soja (25%). En cereales el glifosato se halló sobre todo en cebada (23,4% de las muestras analizadas para el glifosato) seguido del trigo (8,3% de detección), avena (7,7%) y centeno (6,3%).

LAS AUTORIDADES NO EVALÚAN EL RIESGO DEL EFECTO CÓCTEL

No parece inquietar demasiado a la EFSA37 que un notable porcentaje de las muestras contenga varios pesticidas simultáneamente38, a pesar de que el propio Reglamento 396/2005 de la UE sobre Límites Máximos de Residuos39 establezca que debe considerarse el efecto combinado para evaluar correctamente el riesgo real de la exposición a los residuos de pesticidas en alimentos. El citado Reglamento dicta que “es importante seguir trabajando para desarrollar una metodología que tenga en cuenta los efectos acumulativos y sinérgicos; teniendo en cuenta la exposición de las personas a combinaciones de sustancias activas y sus efectos acumulativos y posiblemente globales y sinérgicos para la salud humana”. Sin embargo, ni la EFSA ni otras entidades con competencias en el tema estén haciendo gran cosa. Sigue sin evaluarse ese riesgo.

Comenta la EFSA, como si fuese lo más normal, que de acuerdo con la actual legislación de la UE la presencia de residuos de varios pesticidas diferentes simultáneamente en una misma muestra no se considera un incumplimiento de los Límites Máximos de Residuo siempre y cuando los residuos de cada una de las sustancias presentes no superen los límites individuales. Todo ello, evidentemente, es una abierta incongruencia no ya con el conocimiento científico actual sino aún con el más mínimo sentido común. La presencia de varios pesticidas en una sola muestra, si lo que de verdad se persigue es garantizar la ausencia de riesgo sanitario y no tan solo dar la apariencia de tal ausencia de riesgo, puede cuestionar íntegramente la fiabilidad de los límites legales establecidos. Sin una evaluación real de los efectos de tales mezclas de pesticidas no puede afirmarse la seguridad real de ingerir alimentos que contengan más de un pesticida a la vez. Y de acuerdo con la propia EFSA un 28,3% de las muestras (más de 23.000 muestras), nada menos, contenían varios pesticidas a la vez40Cientos de muestras contenían más de 10 pesticidas a la vez (de uvas de mesa, te, fresas, manzanas, peras y pimientos)41.

La normativa sobre Límites Máximos de Residuos dice que “dado que la salud pública ha de primar sobre el interés de la protección fitosanitaria, de conformidad con la Directiva 91/414/CEE del Consejo, de 15 de julio de 1991 (7), relativa a la comercialización de productos fitosanitarios, es necesario velar por que tales residuos no estén presentes en niveles que supongan un riesgo inaceptable para los seres humanos y, en su caso, para los animales. Los LMR deben establecerse en el nivel más bajo que pueda alcanzarse según las buenas prácticas agrícolas para cada plaguicida con vistas a proteger a grupos vulnerables como los niños y los no nacidos”. Es evidente que no se está haciendo.

  

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 Referencias

20. Por ejemplo, un estudio de la Agencia de Protección Ambiental de Dinamarca: Organophosphate metabolites in urine samples from Danish children and women Measured in the Danish DEMOCOPHES population. Thit Aarøe Mørck, Helle Raun Andersen, Lisbeth E. Knudsen. The Danish Environmental Agency 2015

21. Los niños tenían más concentración que sus madres. Además, hubo una tendencia a mayores concentraciones en las madres más jóvenes y en los niños de familias con mayor nivel socioeconómico. Las concentraciones de DAP fueron generalmente más bajas en los participantes del área rural comparada con el área urbana y las concentraciones de los DAP metilados fueron menores en los niños que comían a menudo frutas y verduras de cosecha propia, aunque sólo estadísticamente significativas para DMP. Sorprendía especialmente porque el uso de ese tipo de pesticidas ha sido muy restringido en la agricultura de ese país a causa de su alta toxicidad aguda y sus efectos neurotóxicos

22. Problemas como el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (así como la exposición intrauterina se asocia a anomalias estructurales en el cerebro y déficits neurocomportamentales en edad escolar).

23. De metabolitos DAP asociados a la exposición a orgaofosforados 24 Las concentraciones de los totales de DAPs y DEAPs

24. Las concentraciones de los totales de DAPs y DEAPs

25. Aunque no estaba claro qué pesticidas organofosforados en concreto podían ser responsables de la relativamente alta concentración de DEAPs en Dinamarca era probable que se debiese al chlorpyrifos, que se detecta a menudo en muestras de frutas y verduras importadas.

26. The 2010 European Union Report on Pesticide Residues in Food. EFSA. 2013 // EFSA annual report on pesticide residues. EFSA Scientific Report 2009 nº 305

27. 2014 European Union Report on Pesticide Residues in Food. EFSA Journal 2016;14(10):4611. 139 pp.

28. Para buscar la posible presencia de 778 pesticidas diferentes, analizándose de media para buscar 212 sustancias.

29. Un 53.6% de las muestras testadas estaban por debajo del límite de deteccion empleado o en el mismo

30. Tambien un 76% de las mandarinas, 78% de las naranjas...

31. Commission Implementing Regulation (EU) No 788/2012 and Commission Implementing Regulation (EU) No 480/2013

32. Frijoles con vainas, zanahorias, pepinos, mandarinas o naranjas, peras, patatas, espinaca, arroz, harina de trigo, hígado de rumiantes, porcinos o aves de corral, carne de aves de corral.

33. Entre los 191 pesticidas analizados en productos vegetales se hallaron 154 sustancias distintas different substances were found in measurable concentrations.

34. Según la Regulation (EC) No 396/2005

35. Chipre analizó 93,2, Islandia 74, Luxemburgo 64, Bulgaria 47, Bélgica 32, Países Bajos 30, Alemania 24...

36. España buscó 507 (con un media de 114 buscados por muestra).

37. En el informe The 2010 European Union Report on Pesticide Residues in Food. EFSA. 2013 // EFSA annual report on pesticide residues. EFSA Scientific Report 2009 nº 305, un 26.6% de las muestras contenía varios pesticidas

38. En algunas frutas concretas los porcentajes son muy superiores, por ejemplo un 60.5% de las fresas contienen más de un pesticidas. Y en el caso de los hígados analizados el porcentaje era de un 95%.

39. Reglamento (CE) n° 396/2005 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de febrero de 2005 relativo a los límites máximos de residuos de plaguicidas en alimentos y piensos de origen vegetal y animal y que modifica la Directiva 91/414/CEE del ConsejoTexto pertinente a efectos del EEE.

40. En productos no procesados la frecuencia de detección de residuos múltiples fue superior, de un 30.7%

41. La mayor frecuencia de residuos múltiples se encontró en las grosellas espinosas (el 91,1% de las muestras analizadas contenían múltiples residuos de plaguicidas), seguido por las hojas de laurel (86,5%), pomelos (78,5%), currant (78,1%), uvas de mesa (75,1%), limas (67,8%), naranjas (66,9%), fresas (65,4%) y canónigos (62,5%). Además, se encontró que mandarinas, moras, guayabas, peras, plátanos, rucola, limones, cerezas, melocotones, coles de Bruselas, apio, frambuesas y manzanas contienen más de un pesticida en el 50% de las muestras analizadas.