Agua con tóxicos

Diversos  estudios realizados muestran que el agua potable que llega a las casas puede contener numerosos contaminantes que no han sido eliminados por los procesos de depuración o que incluso pueden haber sido aportadas a consecuencia de los tratamientos que el agua recibe deliberadamente. Otras veces pueden provenir de sustancias presentes en conducciones. Ejemplo de ello es la presencia de plomo, más común en el pasado, pero todavía existente en algunos casos.

agua con toxicosUno de los grupos de sustancias que más frecuentemente se detectan en el agua doméstica son los trihalometanos y algunos residuos de pesticidas. Ello sido visto en el agua de bastantes capitales españolas, por ejemplo, en los análisis encargados por la Organización de Consumidores y Usuarios, superándose con cierta frecuencia los límites recomendados.

Los trihalometanos, en concreto, se originan a consecuencia de reacciones químicas que  se producen tras la cloración de las aguas (y hay expertos que han propuesto por ello otras alternativas de tratamiento).

Diversas investigaciones científicas asocian estas sustancias químicas originadas como subproductos de la cloración con problemas de salud tales como: más riesgo de cáncer de vejiga, fetotoxicidad (aborto involuntario / aborto espontáneo, muerte fetal), partos prematuros, bajo peso de los recién nacidos, defectos de nacimiento, trastornos menstruales, cáncer de estómago, malformaciones congénitas cardíacas...

Una de las cosas que puede añadir contaminantes al agua del hogar son las conducciones. Ello es especialmente claro en algunas viviendas construidas hace algún tiempo y que aún pueden seguir teniendo en uso conducciones con plomo. Pero también hay autores que advierten acerca de algunos plásticos como el PVC o acerca de algunas sustancias empleadas para adherir las tuberías (como las resinas epoxi) y que podrían causar cierta liberación de sustancias problemáticas. El cobre también podría generar algunos problemas en ciertos casos.

El agua embotellada también puede contener trazas de algunos contaminantes hormonales, como los ftalatos o el antimonio, a consecuencia de algunos de los plásticos en los que suelen ser envasadas, según han mostrado algunos estudios científicos realizados.

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