Ropa

Es un hecho que en la industria textil puede utilizarse una larguísima serie de sustancias tóxicas. Tanto si se trata de tejidos sintéticos, cada vez más presentes, como si son naturales. Ésa utilización de tóxicos durante el proceso de producción y comercialización puede redundar también en la presencia de algunas de estas sustancias en las prendas finales.

ropaEl inicio de la utilización de tóxicos se produce ya en los campos de cultivo, con el empleo de pesticidas en los campos en el caso de las fibras vegetales. En el caso de las animales, con el uso de pesticidas para los parásitos externos. Y luego, con el uso de sustancias como alquilfenoles etoxilados o incluso de disolventes como el tricloroetileno para limpiar la lana. Pero luego se aplican sustancias con los más diversos fines: lubricantes y después colas para que los hilos no se rompan en las máquinas de hilar o los telares, productos químicos para desencolar, o para blanquear, tintas sintéticas, estampados, compuestos para el acabado, pesticidas para que las ropas no se estropeen en los almacenes, compuestos aplicados para evitar que las prendas encojan...

El resultado puede ser el uso o la generación en el proceso de alquilfenoles etoxilados e incluso tricloroetileno, hidrocarburos aromáticos policíclicos, fungicidas, triclorometano, dioxinas, cromo 6, benceno, ftalatos, retardantes de llama, plomo, compuestos organoestánnicos, formaldehido, compuestos perfluorados...

Y claro algunas de estas sustancias pueden persistir en las ropas, a veces como residuos indeseados, y a veces, porque se ha buscado deliberadamente ésa presencia por una serie de razones, como pueda ser la de los retardantes de llama, el formaldehido o, por citar un caso muy concreto, el de los compuestos perfluorados con propiedades repelentes del agua o las manchas.

Evidentemente, parte de estos compuestos no permanecen eternamente en las prendas, y van liberándose poco a poco al ambiente interior de los hogares. Finalmente pueden ser detectadas, por ejemplo, en el polvo doméstico.

En octubre de 2003 Greenpeace, tras localizar una serie de sustancias tóxicas en el polvo doméstico, realizó análisis de una serie de prendas estampadas de una marca conocida. Se detectó la presencia de ftalatos alquilfenoles etoxilados, compuestos organoestánnicos, plomo, cadmio, formaldehido... en muchas de esas prendas.

Posteriormente, la misma organización analizó prendas de marcas importantes, en esta ocasión buscando la presencia del nonilfenol etoxilado, un conocido contaminante con efectos de alteración hormonal. Lo encontró en prendas de catorce de las marcas.

Por último, no conviene olvidar las sustancias que pueden quedar en las ropas a  consecuencia del empleo de muchos detergentes y no digamos de cosas como la limpieza en seco.

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